“Ciudad de piedra – fotografías de Doménico Casasanta” inaugura el jueves 9 de Julio a las 4:00 pm en la Galería de Arte Nacional

 

El Ministerio del Poder Popular para la Cultura, a través de la Fundación Museos Nacionales, invita a la inauguración de la exposición “Ciudad de piedra – fotografías de Doménico Casasanta” el jueves 9 de Julio a las 4:00 pm.

En 1976 Dominico Casasanta, por encargo del presidente del ayuntamiento de Caracas, Domingo Zisco, y acompañado de Francisco Da Antonio, realiza una investigación minuciosa, que termina en un archivo de 2.816 imágenes del cementerio general del Sur. Así como Atget expresaba con propiedad que, a través de sus imágenes, poseía el viejo París, podemos decir nosotros, testigos de la pérdida irreparable de esos panteones y santuarios, que el Cementerio del Sur está para siempre preservado en las lúcidas imágenes de Doménico Casasanta.

El CiEF, con la colaboración de la Biblioteca Nacional, el apoyo decisivo de Marvenca y la curaduría de José Ramírez, realiza una reinterpretación del trabajo fotográfico de Doménico Casasanta, a la luz del diseño de ciudad que tiene el cementerio general del Sur y muestra una selección de sus retratos a esos seres de piedra que representaban los deseos, temores y esperanzas de los vivos, en la construcción del dormitorio de los muertos. El objetivo inicial de Casasanta, orientado hacia una cartografía visual, es ligeramente reorientado, con una edición más cerrada y subjetiva, hacia una interpretación en la que las imágenes se convierten en símbolos de una dinámica citadina: la de una ciudad de piedra que, recordando la Antología de Spoon River, nos plantea la muerte como una continuidad silenciosa de la vida.

 

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Doménico Casasanta (Bugnara Italia, 1935 – Sulmona – Italia, 1994) Se formó en las escuelas estatales de Sulmona, Nápoles y Roma. Desde 1955 hasta 1958 se dedicó a la enseñanza en la Escuela Estatal de Arte de Marino, al tiempo que inicia su actividad como escultor. En 1958 llega a Venezuela, donde comienza a trabajar como proyectista y decorador. En 1968 reinicia su actividad escultórica y aparecen sus primeros trabajos en hierro. Ese año realizó una exposición individual en la Galería de Arte Industria (Caracas), donde se evidencia un mayor interés por el efecto pictórico de los metales. De esta exposición, Francisco Da Antonio acotó: “en la medida en que el escultor agrede su materia, van surgiendo nuevos factores de textura y de color per se que hasta el momento ni tan siquiera se había propuesto. Estos hallazgos lo han conducido a la ejecución de estelas y relieves en los cuales el planteo escultórico se desarrolla justamente en base a tal problemática” (1968). Entre 1968 y 1972 participó en el Salón Arturo Michelena y, en 1969, recibe el premio CVF del XXX Salón Oficial, con su obra Integración. En 1972 realiza individuales en el Ateneo de Valencia, Edo. Carabobo, y en la Galería Tiffany de Nueva York. A partir de este momento profundiza en las alternativas ópticas y puramente cinéticas. En 1977 viaja a Vancouver, Canadá, para participar en el “Wood Sculpture of the Americas”, y realiza una pieza monumental para esa ciudad. En 1984 expone, en la Sala Cadafe y la Sala Ipostel, una colección de imágenes producto de una investigación realizada conjuntamente con Francisco Da Antonio desde 1976. En 1985 expone “Un siglo de escultura inédita en el valle de Caracas”, muestra que reúne cerca de 100 fotografías sobre monumentos funerarios. En 1990 realizó una instalación en el Parque Luis Muñoz Marín de San Juan de Puerto Rico. En 1992, en la Biblioteca Nacional  presentó “Piedra angelical”, 96 fotografías que representan 100 años de escultura inédita y valores artísticos del Cementerio General del Sur. De su obra la GAN posee en su colección cinco esculturas realizadas en mármol tallado y pulido y hierro soldado, realizadas entre 1969 y 1978.

Casasanta asumió la escultura desde una aproximación constructiva, con predominio del volumen, claro interés en lo óptico y sin encasillamientos estilísticos, con el uso del mármol como materia fundamental. En su trabajo fotográfico, Casasanta nos muestra no sólo un dominio técnico notable sino un entendimiento envidiable del sujeto escultórico: el escultor que conoce los volúmenes y entiende a la perfección cómo la luz opera sobre ellos, logrando imágenes inmersas en los terrenos de la memoria.