Compartimos con ustedes este mensaje del Colegio Integral el Ávila, miembro de nuestro Centro de Artes Integradas.

 

 

 

Intervención en Crisis

 

– Las crisis circunstanciales son accidentales, inesperadas y producto de algún factor ambiental. En todo caso, para ayudar es importante conocer cómo el individuo percibe la situación, cómo le afecta en sus creencias, en sus expectativas para el futuro y, en su historia personal, ya que necesariamente las crisis ocasionan cambios en la vida de las personas y por ende en las familias.

– Las crisis  pueden ser percibidas como: a) amenazas a la integridad física y emocional; b) pérdida de personas, bienes o estilos de vida y; c) retos que sobrepasan la capacidad del individuo para adaptarse. Dependiendo de la percepción de la crisis será la respuesta de la persona.

– Es importante saber que toda crisis  tiene efectos en nuestra emocionalidad, en un rango que va desde leve a grave. Pueden aparecer sentimientos de ansiedad, miedo, tensión, impotencia, ineficacia para resolver, y desamparo,  así como también síntomas físicos, por ejemplo: cólicos, insomnio, dolores de cabeza, subidas de tensión, cansancio, agotamiento.

– Cuando las crisis se vuelven crónicas (como es la actual situación del país) y nos vemos imposibilitados de resolver el problema (porque no todo depende de nosotros) hay que estar más pendientes del impacto emocional; en un primer momento podemos sentir  mucha angustia o bien un bloqueo o negación del problema pero al no haber resolución pueden aparecer los síntomas. En las personas menos expresivas se suelen dar con mayor frecuencia los de carácter físico.

– Recomendaciones prácticas para minimizar los efectos en los síntomas que pueden aparecer en crisis por amenaza de estabilidad política:

Trastornos del comportamiento: tales como, inexpresividad, aislamiento (encierro), llanto continuo o sin “razón”, brusquedad en la comunicación. Se recomienda practicar la relajación profunda y crear espacios para compartir las experiencias en familia  o grupos de amigos-vecinos.

Trastornos en la afectividad: tales como, afecto apagado, tristeza o depresión leve, crisis de ansiedad (angustia), ira. Se recomienda escribir sobre los sentimientos experimentados, practicar actividades recompensantes (deportes, lectura, ver películas, programas de tv (no noticieros), salir a caminar en sitios seguros, relajación), compartir con amistades.

Trastornos físicos: tales como, insomnio, pesadillas, dolores de cabeza, palpitaciones, rigidez muscular, dolores de espalda, perturbaciones intestinales, fatiga (dormir de más). Se recomiendan las técnicas de relajación localizada en la zona afectada, la práctica de ejercicios (en casa o gimnasios). No culpabilizarse por necesitar descansar de más o realizar actividades menos estrictas (en estas situaciones con frecuencia nos provoca no cumplir con las rutinas hogareñas o de trabajo).

Trastornos de pensamiento: tales como, ideas catastróficas (“no vamos a salir de esto”), temor a ser perseguido, invadido, desprotección. Se recomienda la detención del pensamiento negativo y la búsqueda de compañía de personas cercanas, visualizaciones de momentos agradables o realizar actividades agradables.

Trastornos en las relaciones interpersonales (pareja, familia, laboral, amistades): tales como el incremento en la dependencia y deseo de contacto humano, sobreprotección con los hijos y otros miembros de la familia. Se recomienda: darse permiso para necesitar el consuelo de otros, cumplir y hacer cumplir el uso del celular para mantenerse en contacto permanente, buscar ayuda profesional en los casos necesarios.

 

Bibliografía: Karl A. Slaikeu, intervención en crisis, Manual para práctica e investigación, II Edición, Editorial El Manual Moderno, México, 1998.

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