Alexis Pérez-Luna es un fotógrafo documentalista venezolano, con larga trayectoria y numerosos premios y reconocimientos; el más reciente fue el Premio Nacional de la Cultura 2018, mención fotografía. Nació en Caracas, el 3 de diciembre de 1949. Su padre, Antonio Pérez-Luna, estuvo en varios campos de concentración en la Guerra Civil española, y terminó emigrando a Francia con motivo de la guerra. Su madre, Natasha Kaloujsky, hizo lo mismo pero de Alemania a la Unión Soviética y de allí a Francia, donde se casó con Antonio. Llegaron a Venezuela en 1946. 

La historia familiar temprana de Pérez-Luna también estuvo marcada por los desplazamientos y cambios de residencia y colegios. En 1953, estando Venezuela bajo la dictadura de Marcos Pérez Jiménez, la familia se vio en la necesidad de exiliarse por un año en México. A su regreso, se establecieron en Villa de Cura, estado Aragua, en una hacienda donde su padre se ocupó de la agricultura. Acá Alexis produjo sus primeras fotografías tomadas con una cámara sencilla de su madre. Posteriormente se mudaron a Calabozo, Estado Guárico, y de allí, en 1960, a Córdova, Argentina. En 1962, dado el panorama político de aquel país, su padre decidió regresar a Villa de Cura. Al año siguiente la familia se estableció en Caracas, donde Alexis cursó sus estudios en el Colegio Leal y luego en el Liceo Andrés Bello, donde se convirtió en el fotógrafo oficial de la cartelera. 

Comenzó sus estudios de Economía en la Universidad Central de Venezuela. Este fue el sueño de su padre. Al mismo tiempo, y con tan solo dieciocho años, formó parte del grupo Cobalto del Ateneo de Caracas y realizó trabajos como reportero para los suplementos Papel Literario de El Nacional y Buen Vivir, entre otros. Acá Pérez-Luna tuvo la oportunidad de fotografiar y vincularse con poetas, escritores y artistas que tenían una riqueza desde el punto de vista intelectual, pero con realidades dramáticas en lo vital, por los excesos y angustias de aquellos personajes. Finalmente, en 1968, Pérez-Luna decidió abandonar la recién iniciada carrera de Economía y dedicarse a la fotografía. Sus primeros pasos en el laboratorio fotográfico los dio de la mano de Juanito Martínez Pozueta y Joe Fabry. En 1969, ingresó al Instituto de Diseño Fundación Newman como asistente del fotógrafo José Sigala, que estaba recién llegado de Filadelfia, donde había estudiado. 

En 1971, Pérez-Luna estudió por un año en la Escuela de Artes Visuales y luego, en 1982, en el Centro Internacional de Fotografía (ICP), ambos en Nueva York. En ellos tuvo contacto 

conceptual con la tradición de la fotografía de denuncia social, bajo la inspiración de los trabajos de Lewis Hine y Jacob Riis, entre otros. 

Un acontecimiento significativo en el desarrollo fotográfico de Pérez-Luna fue la conformación de lo que se denominó El Grupo, en 1976. Una agrupación de fotógrafos amigos, entre los que se encontraron Ricardo Armas, Luis Brito, Jorge Vall, Vladimir Sersa y Fermín Valladares. Entre sus distintas actividades, organizaron salidas fotográficas y reuniones semanales donde se analizaban rigurosa y sinceramente las fotografías hechas por ellos. De allí surgieron diferentes muestras colectivas: A gozar la realidad (1976), El Grupo (1977) y Letreros que se ven (1979). 

Viajó por innumerables pueblos y parajes de la geografía nacional, realizando trabajos por encargo y realizando sus proyectos personales; también viajó al exterior para fotografiar en ciudades como India, México, Marruecos, Aruba, Croacia, Nicaragua, Egipto, Cuba, España, entre otros. 

Desde 1986, a partir de algunas experiencias artísticas y personales, el trabajo de Pérez-Luna se ha orientado a una fotografía más personal y realizada desde el placer por la misma, dejando en segundo plano la fotografía de denuncia. 

Después de más de 40 años trabajando fotografía analógica en blanco y negro, Pérez-Luna compró su cámara digital y comienza su acercamiento al color a partir de un viaje a África en el 2007. Para este cambio se inspiró en algunos fotógrafos brasileños como Rio Branco, Cravo Net; y estudió el trabajo de varios fotógrafos europeos, asiáticos, latinoamericanos y norteamericanos, en especial del colombiano Santiago Harker y del ecuatoriano Pablo Corral Vega, quienes a su juicio encontraron una manera de fotografiar en color con la fuerza y la afectividad del blanco y negro. 

Actualmente vive en Caracas, está dedicado a la digitalización de su archivo fotográfico y a la publicación de su trabajo. Le mueve la preocupación de preservación del patrimonio cultural, como lo señala en una entrevista: 

“La historia de los fotógrafos en Venezuela es dramática, muchos murieron sin haber dejado huella una vez que su obra se perdió. Por eso yo asumo la tarea de hacer libros de fotografía como un legado. Creo que en Venezuela no hay preocupación, por parte de la empresa privada ni del Estado, por preservar la memoria del país a través de los trabajos de fotografía. Todos son importantes porque precisamente retratan y preservan la historia”1. 

1 ROJAS G. Alexis Pérez-Luna: “Seguiré fotografiando hasta mi último día” en Esfera Cultural, 24/04/2017, https://esferacultural.com/alexis-perez-luna-seguire-fotografiando-ultimo-dia/4705 [1/11/2018]. 

OBRA 

El trabajo de Pérez-Luna abarca una vasta producción fotográfica. En sus imágenes hace un uso creativo y muy particular de la composición, del blanco y negro y, posteriormente, del color. A grandes rasgos, desde sus inicios en la década de 1970, Pérez-Luna ha desarrollado gran parte de su trabajo como fotógrafo documentalista con una fuerte y genuina preocupación por la denuncia, que consolidó con la formación académica recibida en Nueva York, donde la fotografía era concebida como herramienta de cambio social. De este período, resultan significativos para Pérez-Luna tres trabajos, el primero Venezuela Desnutrida, que llevó a cabo por cinco años (1973 – 1977) y culminó en un libro del mismo nombre, donde documenta la realidad de la niñez venezolana de la década de los años setenta, inspirado en sus conversaciones con el pediatra Enrique Pérez Guanipa, director para aquel tiempo del Hospital Infantil J.M. de los Ríos. El segundo, su trabajo sobre el Psiquiátrico de Nirgua en 1975, y el tercero Parques Infantiles, editado en 1982, que recoge y evidencia la destrucción y desolación de esos espacios. 

Pérez-Luna se concibe a sí mismo como fotógrafo documentalista autoral de calle. Para él lo autoral tiene un peso determinante, dado que el fotógrafo, incluso siendo documentalista, no puede separarse de su historia, de su manera de pensar y de su experiencia de vida: “toda foto es una imagen de ti como autor, con todo lo complejo que tú puedas ser, así sea la más inmediata que hagas”2. Por esta misma razón Pérez-Luna entiende la fotografía como un autorretrato, a partir del cual el fotógrafo, más que registrar, interpreta la realidad y la plasma en un soporte. Cada fotografía habla del mundo interior del fotógrafo, en ella quedan plasmadas sus angustias, obsesiones, búsquedas, en pocas palabras, todo su mundo interior y el bagaje que le conforma como ser humano. 

2 GONZÁLEZ LEAL N. Alexis Pérez-Luna: “Necesito un espectador para el silencio” en Contrapunto, 17/07/2016, http://contrapunto.com/noticia/alexis-perez-luna-necesito-un-espectador-con-educacion-para-el-silencio-88412/ [1/11/2018]. 

3 GONZÁLEZ LEAL N. Op. cit. 

Al observar el trabajo de Pérez-Luna, se pueden entrever en sus imágenes un cierto tono angustioso, que él mismo es capaz de reconocer y señalar. Desde su perspectiva, todo esto guarda relación con su historia de vida, marcada por sus continuas movilizaciones con todo lo apasionante que significó pero con todo la inestabilidad afectiva y el desarraigo que conllevó, numerosos vacíos (sin abuelos, sin tíos, ni amigos de la infancia) y pérdidas. Desde allí compone sus fotografías de espacios rurales, urbanos, vacíos, maniquís, letreros, carros y estructuras abandonadas, ausencias, retratos; los cuales se encuentran como temas recurrentes en su obra y son para él elementos de investigación y de búsqueda fotográfica. Al respecto, es interesante las palabras del propio Pérez- Luna: 

“En mis fotos los espacios si bien pueden estar llenos de cosas, están realmente llenos de vacío, de carencias, y esa es una de las razones por las cuales uno fotografía, para buscar esos referentes, esa imagen que ya está preproducida por tu mundo interior formado por esa compleja vida entre literatura, poesía, buscando que se encuentre con una situación donde se conecte lo afectivo con la imagen que se produce en la calle”3. 

En la producción fotográfica de Pérez-Luna, sus trabajos se desarrollan a largo plazo, en sus continuos viajes, donde va recolectando las imágenes de su interés y que se corresponden a sus búsquedas. A continuación se abordan los siguientes, más que todo como publicaciones que agrupan ediciones de su archivo fotográfico. También publicó su trabajo bajo el formato de calendarios. 

Parques infantiles 

Corresponde a uno de los trabajos documentales de Pérez-Luna. Presentada por primera vez en 1982, este trabajo recoge y denuncia la situación deplorable en que se encontraban los parques infantiles. Este espacio en particular, ha sido para Pérez-Luna uno de sus temas recurrentes y que atrapan su atención. 

De vuelta al follaje 

Exhibido por primera vez en 1985, es un ensayo fotográfico, en el que Pérez-Luna muestra el encuentro y diálogo entre dos realidades, el mundo natural y el mundo creado por el hombre. Compuesto por fotografías en blanco y negro cuyo tema central son vehículos abandonados, olvidados, sin dolientes, en espacios naturales, donde la naturaleza reclama su espacio o, mejor aún, ampara a aquellos que se encuentran tirados a la intemperie. Como lo señala Fuentes, las imágenes remiten a la relación corpórea del ser humano con el mundo natural, relación que al final apunta a su regreso a la tierra. 

“En esta investigación fotográfica lo real-maravilloso se nos presenta en paisajes arbitrarios en los cuales se entreteje la diversidad de los verdes con los restos de objetos creados por la civilización moderna. La caparazón de estos autos que van a morir bajo la protección de los elementos naturales nos conecta con nuestro propio sino: la vuelta a la tierra como génesis de transformaciones”4. 

4 Fuentes M. En https://www.alexisperezluna.com/cont/41/de-vuelta-al-follaje.html [1/11/2018]. 

Maniquís 

Agrupa una serie de imágenes que se corresponden a uno de los intereses que han capturado la atención de Pérez-Luna a lo largo de su carrera. Dichas fotografías capturan de manera inquietante, estos objetos-seres que inmóviles e inanimados observan al espectador al mismo tiempo que son observados; dialogantes entre ellos y con quien los mira, arrumados en depósitos o atrapados tras vitrinas desde donde contemplan un mundo que transita con avances y retroceso. Parte de este trabajo fue llevado y expuesto el festival off de Photoespaña 2018, bajo el nombre Quiebres y fragmentos en el Centro de Arte Moderno de Madrid; la reseña de la exposición recoge lo siguiente: 

“Esta exposición es la historia de una serie de personajes que nacieron como esculturas pero a los que la modernidad les fue transformando en seres anónimos, despojados una y 

otra vez de una personalidad que nunca llegan a tener. Los maniquís, que antes reproducían la imagen de personas reales, lentamente se han ido simplificando hasta casi carecer de rasgos humanos, convertidos en obras de arte anónimas muy representativas de la vida moderna, en la que se subliman los intereses materiales por encima de los afectos”5. 

5 http://www.phe.es/exposicion/quiebres-y-fragmentos/ 

6 Arraiz Lucca R. En https://www.alexisperezluna.com/cont/180/alexis-prez-luna-magister-dixit-de-la-imagen.html [1/11/2018]. 

Las paredes no mienten 

Este fotolibro fue publicado en el 2016 y está compuesto de fotografías en blanco y negro cuyo tema central son letreros diseminados a lo largo de toda la geografía nacional. Las fotos fueron seleccionadas de entre una preselección de alrededor de 400 fotografías que Pérez-Luna, cual coleccionista, recogió y atesoró durante muchos años sobre grafitis y letreros. Labor e interés que ya había comenzado con El Grupo y de la cual había resultado una publicación de aquel trabajo conjunto llamada Letreros que se ven (1979). 

Los letreros son en su mayoría precarios, muchos de ellos escritos a mano, con carencias, errores ortográficos, hechos en muros y paredes que claramente muestran el paso del tiempo y las humildes condiciones de los distintos lugares: calles, talleres mecánicos, puertas de hogares, negocios, etc.; nos pone en contacto directo con lugares difusos y con el registro de una acción, de una huella; desde allí nos invitan a pensar en los autores, a quienes intuimos al observar las imágenes, dado que su presencia es tácita. 

Como señala Arraiz en el prólogo del libro, “aquello que Roland Barthes llama el punctum preside las piezas de nuestro fotógrafo. En todas las obras se busca que el letrero sea el punctum, que sea el imán de la imagen” 6 . 

Bibliografía 

Arraiz Lucca R. Alexis Pérez-Luna magister-dixit de la imagen. https://www.alexisperezluna.com/cont/180/alexis-prez-luna-magister-dixit-de-la-imagen.html [1/11/2018]. 

Fuentes M. De vuelta al Follaje. https://www.alexisperezluna.com/cont/41/de-vuelta-al-follaje.html [1/11/2018]. 

GONZÁLEZ LEAL N. Alexis Pérez-Luna: “Necesito un espectador para el silencio” en Contrapunto, 17/07/2016. http://contrapunto.com/noticia/alexis-perez-luna-necesito-un-espectador-con-educacion-para-el-silencio-88412/ [1/11/2018]. 

Rodríguez A. Asómate aquí con Pérez-Luna en Habla Conmigo, 12/01/2010. http://www.hableconmigo.com/2010/01/12/asomate-aqui-con-perez-luna/ [1/11/2018]. 

ROJAS G. Alexis Pérez-Luna: “Seguiré fotografiando hasta mi último día” en Esfera Cultural, 24/04/2017. https://esferacultural.com/alexis-perez-luna-seguire-fotografiando-ultimo-dia/4705 [1/11/2018]. 

https://www.alexisperezluna.com/13/biografia.html [1/11/2018]. 

http://www.phe.es/exposicion/quiebres-y-fragmentos/ [1/11/2018]. 

Selección de la obra de Alexis Pérez-Luna

Héctor Farías